11-09-2005
James Watson, de 77 años,
realizó con Francis Crick en 1953, el descubrimiento de la
estrucutra del ADN.
Pregunta: ¿Qué innovaciones
podemos esperar de la genética en los próximos años?
JW: Yo diría que en diez años
casi todo será modificado genéticamente. En el área
de la investigación médica, destacaría progresos
en dos direcciones. En el tratamiento del cáncer, avanzamos
en hacer biopsias de ADN que nos permitirán examinar el tumor
y determinar qué tipo de alteración genética
se está produciendo. Así lograremos tratamientos mejores,
con drogas que maten las células cancerosas cuyos genes han
sufrido determinadas mutaciones. Tengo la esperanza de que dentro
de 25 años el cáncer ya no sea considerado una dolencia
grave. Conoceremos sus causas; podremos combatirlo. Por otro lado,
creo que en breve empezaremos a identificar los genes responsables
de una serie de perturbaciones mentales, como la esquizofrenia y
el autismo.
Pregunta: Usted ha suscitado muchas controversias
al decir que la estupidez podría ser tratada como una dolencia.
¿Podría explicar su posición?
JW: Muchos afirman que todos somos iguales,
que con una buena escolaridad y buenas condiciones sociales todos
aprenderían de la misma manera. No es así. Las dificultades
de aprendizaje no siempre son resultado del ambiente. Algunas personas
nacen con impedimentos. Hay dolencias relacionadas con agentes infecciosos,
con traumas durante el embarazo, con malos genes. Cualquiera que
sea la causa, si el cerebro no consigue trabajar, digamos, con matemática,
no es un cerebro normal. Decimos que la esquizofrenia es una enfermedad,
y lo mismo vale para un coeficiente intelectual muy bajo, que no
es funcional. Si un niño no logra aprender a leer, creo que
eso es una enfermedad. O, si la palabra “enfermedad”
es demasiado fuerte, digo que esa persona necesita ayuda.
Pregunta: ¿Qué tipo de ayuda
puede ofrecerles la genética a esas personas?
JW: Depende de las causas del problema. Cuando
alguien sufre de Alzheimer y su memoria se diluye, no tenemos problemas
en llamar a eso “dolencia”. Lo mismo vale para alguien
que no es capaz de construir memoria. Y esa puede ser la causa de
la estupidez de algunas personas: tal vez no son capaces de retener
información debido a algún defecto genético.
El hecho de definir eso como una dolencia no significa que no pueda
hacerse nada al respecto. Por el contrario, significa que estamos
buscando la forma de ayudar a esas personas. Y estamos haciendo
progresos.
Pregunta: ¿La inteligencia podrá
ser manipulada algún día?
JW: No tenemos idea. La inteligencia incluye
todo un complejo de genes. Pero uno puede perderla con un solo defecto
en uno de esos genes. Es lo que ocurre en el síndrome de
X frágil: por causa de la falla de un gen, la persona nunca
irá más allá de la inteligencia de un niño
de 5 años. Por el momento, no tenemos cura para esas condiciones.
Tal vez algún día tengamos una terapia genética
para resolver el problema. Lo que la ciencia puede ofrecer, por
ahora, es prevención. Podemos impedir el nacimiento de niños
con problemas mentales graves.
Pregunta: ¿Considera aceptable abortar
bebes que podrían vivir, pero con deficiencias?
JW: Algunas personas piensan que el aborto
es irresponsable. Desde mi punto de vista, lo irresponsable es dejar
nacer a un niño que padecerá una dolencia incurable
grave. Es algo que causará sufrimiento innecesario. Pero
eso es una elección individual que corresponde a la mujer
embarazada. Cada uno actúa de acuerdo con sus valores, y
no quiero quitarle a nadie el derecho de tomar sus propias decisiones.
Pero yo no veo sentido en el nacimiento de alguien que va a tener
una vida inferior, restringida.
Pregunta: ¿Es necesaria alguna restricción
legal de la investigación genética?
JW: Yo diría que no. Soy muy libertario.
Si algún día alguien descubre que podemos adicionar
algún gen para que los niños nazcan más inteligentes,
o más bellos, o más sanos, bien, no veo por qué
no hacerlo. No creo que el sufrimiento le haga bien a una persona.
Algunos dicen: “Cristo sufrió; entonces, los hombres
también necesitan sufrir”. Yo no acepto ese argumento.
Hoy no tenemos la capacidad de mejorar a la humanidad de esa manera.
Si algún día podemos, ¿por qué no hacerlo?
Algunos alegan que eso favorecería a los ricos, pero eso
no es novedad: los ricos siempre compran la nueva tecnología
antes que los demás.
Pregunta: ¿No existe siempre el peligro
de que esas tecnologías sean usadas por ideologías
racistas?
JW Todo puede ser usado para mal, pero ése
no es motivo para detener el progreso. Sería necio limitar
la investigación genética porque los racistas pueden
apropiarse de ella. Una epidemia causada por un virus o una bacteria
puede ser una amenaza mucho más grande que el racismo. La
peste, hace 600 años, devastó a la población
europea y dejó una recesión que se arrastró
durante siglos. La genética puede protegernos de ese peligro,
si algún día tuviéramos la posibilidad de cambiar
la constitución de las personas para hacerlas, por ejemplos,
resistentes al HIV.
Pregunta: ¿Cree que no hay razones
para prohibir la clonación humana?
JW: No me agrada la idea de producir copias
humanas. Si un día esa técnica se torna más
accesible y la mayoría de la humanidad estuviera constituida
de clones… bien, no me gustaría ver ese mundo. Un solo
clon, sin embargo, no cambiará el mundo. No es un arma nuclear.
Y no estoy interesado en las proyecciones futuristas. La clonación
debe preocuparle a un científico de veinte años. A
mi edad, estoy más preocupado en la búsqueda de la
cura del Alzheimer.
Jairo
Mesa Cock
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